MORSA » Conoce la etapa reproductiva de este vivíparo placentario

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La morsa es un vivíparo placentario que suele tener una sola cría, después de nutrirla por medio de una placenta para que se pueda formar totalmente y nacer viva, tiempo en el que la madre se encarga de protegerla y alimentarla.

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La etapa reproductiva de este mamífero resulta muy interesante ya que los machos compiten entre sí para montar a la hembra, son polígamos. Ella, al salir embarazada, espera de tres a cuatro meses para lograr la implantación del óvulo.

Características de la morsa

Antes de comenzar a definir las características de la morsa, debemos aclarar que este animal vivíparo pertenece a la especie de pinnípedos, refiriéndose a aquellos individuos de cuerpo largo, quienes no tienen pies y manos, sino aletas.

El peso de la morsa varía según el sexo, la hembra alcanza los 400 a 1200 kilos, mientras que el macho posee una masa corporal de 800 a 1700 kilos.

Tienen una piel gruesa que los protege de las aguas frías, debido a que sus cuerpos están recubiertos por 40 milímetros de espesor. Esto también les da una ventaja al no ser presas fáciles de los depredadores.

Más datos sobre su morfología

El color de la morsa es habitualmente marrón, pero su tono cambia de acuerdo a la temperatura del agua, dependiendo del área donde se sitúe.

Expertos explican que el proceso de circulación sanguínea en algunas subespecies, fluye con mayor velocidad, esto con el fin de regular el calor en su cuerpo, dando como resultado individuos rojos y grises.

Otro rasgo muy peculiar de estos vivíparos placentarios, son los colmillos arqueados, que se caracterizan por estar en continúo crecimiento, estos tienen un tamaño aproximado de un metro de largo.

De acuerdo con los expertos, tanto las aletas planas como los dientes agudos ayudan a la morsa a que se deslice fácilmente en el agua.

Cuenta con bigotes largos en su trompa, muy abundantes, tanto que una sola morsa puede llegar a tener hasta 700 de ellos.

Cabe destacar que el ejemplar está dotado de una capa de grasa en la zona del cuello que, en otras partes del cuerpo, también llega a ser más voluminosa.

Reproducción

La época de apareamiento de estos vivíparos placentarios inicia a partir de diciembre, culminando en marzo, durante esta fase el macho corteja a la hembra mediante vocalizaciones pretendiendo atraerla.

Además, las peleas son recurrentes, ellos muestran un comportamiento agresivo hasta obtener a su pareja. El ganador suele ser la morsa más fuerte y de colmillos largos.

En cuanto a la madurez sexual también varía, debido a que la hembra se desarrolla entre los cinco y seis años, y por otro lado, el macho la adquiere a los 15 años.

Antes de iniciar el acto sexual, se reúnen varios miembros de esta especie en los bancos de hielo, sin embargo, la copula ocurre bajo el agua. El macho como típico polígamo se aparea con varias hembras.

Período de gestación y nacimiento

La morsa tiene un tiempo de gestación de unos 15 a 16 meses, un lapso largo en el que el embrión se va desarrollando en el útero de la madre.

Es oportuno recordar que el óvulo debe esperar alrededor de tres a cuatro meses para ser adherido en la pared del útero, desde allí el pequeño se alimenta de una placenta que le aporta los nutrientes necesarios para su desarrollo.

Tras llegar el momento de dar a luz, la madre se moviliza hacia un área donde las condiciones del clima sean óptimas, esto con el fin de salvaguardar a la criatura.

Al nacer pesa de unos 45 a 75 kilogramos y se encuentra preparado para nadar. La madre lo alimenta con su leche, rica en grasa, proteína y agua.

Hábitat de la morsa

El hábitat de la morsa depende del tipo, puesto que hay grupos que viven en el Atlántico, como la “Obobenus rosmarus rosmarus”, mientras que la “Odobenus rosmarus divergens” se encuentra en el Pacífico.

Habitualmente, estos animales vivíparos rondan en aguas heladas, por ejemplo, la “Odobenus rosmarus laptevi”, se ubica cerca del océano Glaciar Ártico, específicamente en el mar de Láptev.

Alimentación

La morsa tiene una dieta muy diversa, consume gran cantidad de especies marinas, entre los que destacan: pepinos del mar, camarones, caracoles y cangrejos.

Utiliza como herramienta sus bigotes para detectar la presencia de otros animales en el mar, con el objetivo de satisfacer su apetito voraz.

En el menú incluye focas muertas, y otros ejemplares acuáticos de concha, de los que solamente consume la parte interior.

Depredadores de la morsa

Los depredadores de la morsa son los osos polares y las orcas, sin embargo, el ser humano se encuentra tras la carne de este animal para su consumo. Igualmente sus colmillos han sido usados para la elaboración de objetos de artesanía y marfil.