ARMIÑO » Características y reproducción del pequeño vivíparo cazador

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El armiño es un pequeño animal vivíparo placentario, ya que recibe los nutrientes necesarios para nacer completamente desarrollado y vivo, gracias a una placenta dentro del vientre de su madre, además, forma parte del grupo de los mustélidos, curiosas criaturas de estructura alargada pero extremidades muy cortas, aunque esto último no le resta agilidad, por el contrario, es bastante rápido, agresivo y también carnívoro, convirtiéndose de esta manera en un cazador eficaz.

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Características del armiño

Como todo miembro de los mustélidos, las características generales del armiño son: un cuerpo alargado, orejas y ojos pequeños, patas cortas y mucha flexibilidad.

Además, es un animal vivíparo placentario que pertenece a la clase mammalia (mamíferos), y su nombre científico es mustela erminea.

Se trata de una criatura de tamaño reducido, pues los machos apenas alcanzan los 40 centímetros de longitud cuando se cuenta la cola, mientras, a su vez, existe un dimorfismo sexual en comparación a las hembras que miden poco más de 30 cm.

En este sentido, es fácil entender que un ejemplar tan pequeño solo pese de 200 a 300 gramos aunque sea un animal adulto, no obstante, hay casos de algunos que llegan a pesar unos 500 gramos.

El color del pelaje que tienen los armiños es otro rasgo particular y distintivo, ya que pese a ser de tono marrón, puede cambiar al blanco con la llegada del frío invierno, pero siempre manteniendo la punta de la cola con pigmentos negros.

Comportamiento: cazadores natos y solitarios

Aunque los armiños parezcan tiernos animales vivíparos, tienen un carácter agresivo y son cazadores natos que atacan incluso criaturas un poco más grandes que ellos.

Igualmente, estos pequeños mustélidos suelen ser solitarios, hasta el punto de no soportar la presencia de otros miembros de su especie dentro de su territorio, más aún si es un ejemplar de su mismo sexo.

Sin embargo, como muchos animales en vida silvestre, cambian su comportamiento cuando se acerca la época de aparearse pero luego retoman sus hábitos regulares.

Su agilidad y rapidez compensan lo que les falta en tamaño, sumado a dientes afilados y una determinación indiscutible a la hora de cazar.

Debido a todo esto, los armiños no son recomendados como animales de compañía, siendo los hurones mejores opciones para domesticar, los cuales, al ser también mustélidos, comparten varios rasgos morfológicos con estas criaturas de apariencia simpática pero muy mal humor.

Reproducción del armiño

Al igual que muchos otros vivíparos placentarios, el armiño se vale de una reproducción a través del contacto sexual y fecundación interna.

El proceso de apareamiento sucede específicamente en el mes de abril y el de mayo, pero aunque el óvulo de la hembra quede fertilizado, no es sino hasta pasados 280 días que se alcanza el inicio de la gestación.

A partir de ese momento los embriones comienzan a formarse rápidamente recibiendo los nutrientes desde la placenta, por un período aproximado de 28 días.

Generalmente nacen entre cuatro u ocho ejemplares, pero una camada puede llegar hasta a doce de ellos que dependerán de leche materna durante cinco semanas.

Vale destacar que los machos son los que tienden a forzar el apareamiento, en el que incluso involucran a las jóvenes hembras y las embarazan antes de que logren independizarse.

Al ser criados en cautividad, los armiños tienen una esperanza de vida de hasta siete años, pero en estado natural solo se acercan a dos.

Alimentación de los armiños: feroces carnívoros

Tal como hemos venido mencionando, estos animales vivíparos también son excelentes cazadores, y en este sentido se clasifican en el orden de los mamíferos carnívoros.

Ahora bien, su alimentación se constituye de lagomórfos como los conejos, o roedores, ya sean grandes ratas o pequeños ratones.

Del mismo modo, este tipo de mustélidos también se puede alimentar de liebres, insectos, pájaros, reptiles o inclusive hasta algunas clases de anfibios.

Y es que los armiños son persistentes cuando van de cacería, llegando a recorrer distancias de unos 8 kilómetros, moviéndose a más de 30 k/h.

Un dato curioso es que no titubean al cazar, y atacan por la nuca a las presas que les ganan en tamaño, además, en ocasiones acostumbran guardar carne dentro de sus madrigueras para consumirlas más tarde.

Hábitat del armiño: una especie silvestre

El armiño es un animal que se desenvuelve mejor en estado silvestre, y no es apto para ser domesticado. Su distribución geográfica se extiende por Europa, Asia y Estados Unidos, pero también ha sido introducido por el hombre en Nueva Zelanda, donde más bien es conocido como un peligroso invasor que perjudica a las especies oriundas del lugar.

Su hábitat son los bosques, los páramos, las montañas, zonas pedregosas o inclusive áreas costeras y granjas ubicadas en terrenos bajos.

Estos animales construyen sus madrigueras dentro de los troncos huecos, paredes, bancos o en algunas grietas rocosas con suficiente espacio para protegerse.

Depredadores

Además del hombre, que ha cazado a estos mustélidos para aprovechar su piel, los armiños se ven vulnerados por varios depredadores en su hábitat.

Entre ellos se encuentran mamíferos como zorros, lobos o hasta gatos, pero también halcones, búhos y una que otra ave rapaz de las cuales destaca el azor.